Goodbay

Vistas de página en total

26 feb 2016


Lo amaba.
Lo sabía cada mañana, cuando el aroma a café se abría paso hasta su cerebro entre las brumas del alcohol en cualquier hotel y cuando trataba de leer el futuro de su historia en los oscuros posos que se dibujaban en el fondo de la taza después.

Lo amaba. Lo gritaba cada noche,
cuando cada poro de su piel se enredaba en la sábana de la pasión que apagaba en cualquier otro cuerpo y cuando al terminar, desnudo de su amor, se vestía el corazón con jirones de anhelo y recuerdo.

Lo amaba. Lo callaba cada tarde, cuando sus dedos temblorosos arrancaban sin querer poemas de amor de las cuerdas de su guitarra
y cuando su maldita timidez, disfrazada de soberbia, le hacía incapaz de articular palabra al mirarlo.

Lo amaba. Lo sentía a cada momento,
cuando el nudo de su pecho se hacía tan molesto que amenazaba con asfixiarle si no dejaba brotar el sentimiento.
Y cuando frustrado e impotente juntaba letras y palabras que luego se tragaba.

Lo amaba. Lo sabía y muda lo gritaba.
Lo sentía e, invariablemente, lo callaba.

Frustración y anhelo. Impotencia y desnudez. Timidez y recuerdo...
Dedos temblorosos, pasión, alcohol y nudo en el pecho...
Amenazando con asfixiarle, miedo y soledad, con continuar hundiéndolo.
Debía hablarle; hacerle saber más allá de la invisible e insalvable barrera
que los separaba.

 Mas... ¿cómo llegar a su corazón si para ella era menos aún que nada?
¿Cómo hacerle entender que hacía años que lo amaba?

Si jamás cruzaron palabra



PERDIENDO LA CUENTA







Son ya muchos años desde que pasó, tantos que he perdido la cuenta, sin embargo, siempre vuelve y se come el futuro.
El día de lo que no hablo estaba viajando solo a ningún lugar, inmersa en una gira para buscar mi sentido artístico.

Cuando recibí la noticia de su boca me desperté en un planeta lejano, una isla diminuta aislada en el medio del universo.

Al abrir los ojos y mirar a mi alrededor no estaba sorprendida, no sabía quién era pero eso nunca planteó ningún interrogante.


Todos los días me despertaba, paseaba por la esfera con la mente perdida bajo un cielo sin estrellas y miraba por la ventana al lejano mundo que bullía ajeno a mí.
La verdad es que jamás me pregunté qué hacía allí.
Era un extraña en mi propio ser.

Los días se deslizaban ante mí como la corriente de un riachuelo cercano, incontrolables. A veces iba más rápida, otras despacio, en invierno, sencillamente, se congelaba.

Pero siempre volvía aunque transformada.

Una tarde tumbada boca arriba junto a la música del tiempo jugaba a contar el número de aviones que sobrevolaban ese planeta lejano que me obsesionaba.

Era todo un baile de rastros cortando el cielo, siempre a la vez, de izquierda a derecha, como una competición en que nadie ganaba. Esa tarde todo cambió cuando apareció el.

Era diferente a mí, aunque nos entendíamos a la perfección usando las palabras no se podría decir que hablásemos el mismo idioma.

Llegó a poner preguntas en un cuerpo sin respuestas y los cimientos se agitaron. Yo era una habitación llena de trastos olvidados en las baldas más altas a las que no llegaba, con los temblores empezaron a caer.

Me preguntaba y preguntaba y tras cada respuesta se paraba un buen rato a observarme como a un bicho raro antes de lanzar una nueva tanda de preguntas.

Creo sinceramente que no había respuestas buenas o malas, simplemente eran interrogantes que debían responderse, con sinceridad, para generar otras respuestas internas.


Sea como fuere funcionó, cambió mi realidad. Un día al pestañear aparecimos de vuelta en este mundo de cosas-que-hay-que-hacer, su mundo que a mí todavía se me hace extraño.

Por suerte, nos reservamos la posibilidad de poder, de vez en cuando, pestañear y perdernos en un mundo donde me sé mover sin ataduras. 

Si le preguntan ella dirá que el agua todavía se está descongelando, yo creo que la corriente fluye desatada bajo el manto helado, y nunca encontraré palabras suficientes para agradecérselo, salvo en los contados momentos, como este, en que se rompe el hielo.

Romeo Santos - Propuesta Indecente (Lyric Video)

http://selene-sselenee5.blogspot.com

EL AMOR ENTRE TINIEBLAS



Era una noche oscura, aunque -por lo que a mí respecta-

no recordaba el último amanecer que presencié.
Parecía que había pasado siglos entre las tinieblas y mi ánimo iba montado en un carrusel de sensaciones contrapuestas.

Cansancio, excitación, tranquilidad, adrenalina... todo un coctel explosivo que hacía que la vida siguiera corriendo por mis venas.

Nunca he sido alguien de los que llaman “sociables”.

Mis amigos se cuentan con los dedos de una mano lacerada.

Mi tiempo siempre ha sido para mí misma y nunca he sido feliz.

Siempre he vivido en una soledad inquieta, esclava de mi propio yo, de una forma de ser que parasitaba mi existencia.

Fantasear con la calidez de un alma humana era una de mis torturas favoritas.

Me gustaba herirme, a sabiendas de que nunca podría tenerlo al alcance.
Mi destino, en definitiva, era convertirme en una ermitaña social.

Por eso me gustaban las ocupaciones pueriles y sangrientas.

Por eso las cacerías eran el mejor momento del año. Y ahí estaba yo, en una de tantas,

enfundada en un traje de sudor mientras me tomaba el primer descanso del día.

Una comida frugal era mi única compañía y el mañana era solo una posibilidad entre tantas.

A pesar de eso, en un instante, mi vida cambió. Surgiste de la noche, con esos ojos que lo decían todo sin decir nada.

Mi instinto reaccionó por mí y levanté la escopeta, con mi dedo amartillando el gatillo.
Cualquier día una bala hubiese volado en décimas de segundo surcando el aire para instalarse entre esos ojos... pero ése no era cualquier día.

Ningún proyectil comió carne en ese instante. Tus ojos embriagaron mi consciencia sumergiéndome en una narcolepsia inédita en mí. Evocaban una comprensión del infinito y de mi propia existencia que me aterraba a medida que sensaciones nuevas y desconocidas inundaban mi cerebro.

¿Qué era yo, más que un alma buscando su igual? Y allí estabas, delante de mí. Alguien se reflejaba en mi espejo vital.

No éramos ni iguales ni distintos, pero en mi fuero interno, sabía que eras tú, la que vivía el mundo como yo lo vivía. Por primera vez en la vida, vislumbraba lo que es amar a un alma gemela, y en tan solo un segundo.

Tan solo un segundo... y te abalanzaste sobre mí para hincarme los dientes.

El primer gesto exclusivamente centrado en mi persona. Lo más cariñoso de mi patética vida.
El magno gesto de amor de alguien sin vida para con alguien sin alma.

Ese día dejé la vida y saboreé la muerte. Ese día amé por fin, a mi manera, a mi estúpida y triste manera.

Hoy mi carne descansa en una oscura cripta junto a ti, ,y mi yo anterior
vive en una piedra más del camposanto, en la que las autoridades solo grabaron unas simples iniciales.

Pero si de mí dependiese, así rezaría:
"Aquí yace quien no amó persona en vida, mas vivirá quien ame a una zombi en muerte".

Porque para todo roto hay un descosido...



 

QUIZA ALGUN DIA



Alguien dijo una vez que las canciones tristes son las mejores, quizá ocurra lo mismo con las historias de amor.
 
Han pasado dos años y cincuenta días desde que...
 
No, en realidad creo que hace más, lo cierto es que por triste que parezca no sé cuándo ocurrió,
no sé cuándo te perdí.

Sé exactamente en qué momento me enamoré de ti; recuerdo el olor a sal, la risa de los niños, lo caliente que estaba el agua de los globos que utilizamos en aquella batalla, recuerdo pensar en lo afortunada que era ella por tener a alguien como tú.

También recuerdo el momento en el que te fuiste, recuerdo las palabras que no te dije, recuerdo el quejido de mi corazón al partirse, el sonido de la puerta al cerrarse y después....
todo ese silencio.
 
Seamos sinceros, creo que al menos nos debemos eso; te perdí en algún momento entre el "sí, quiero" y aquella discusión tonta que me llevó a romper aquella promesa, la que hablaba de brillar juntos en el cielo.

Dicen que el tiempo lo cura todo, que con el tiempo todo se olvida y yo...
 
Yo he pasado los últimos años tratando de no olvidar, tratando de conservar cada pedazo de ti,
del nosotros que un día fuimos.
 
He ordenado nuestro pasado en cintas para el proyector que he montado en el ático, con todas esas fotos que hablan de sonrisas y días de nieve.
 
Por supuesto, he colgado diminutas luces que simulan nuestras estrellas.

Creí que si no te olvidaba, si no perdía la esperanza encontrarías el camino a casa,
como si fuese uno de tus cuentos, esos que siempre acaban bien...
 
Hoy sé que no vas a volver, necesitas que te deje ir y yo necesito dejarte hacerlo.

Quizá, algún día, sea capaz de pensar en ti sin que duela.
Quizá, algún día, pueda mirarles y verte en ellos sin sentir que me falta el aire y sé que,
mientras ese "algún día"
 
llega, voy a tener que sentir cómo mi corazón se detiene cuando ellos me miren, hablen de ti o simplemente pidan un cuento de buenas noches.
con el tiempo volví a sonreír, que me encontré a mí misma y escribí mi propio cuento, uno con un final feliz. Sí, quizá... Algún día.
 
 

LA NOCHE ETERNA


Acotando lo invisible.
Nos conocimos de día pero nos desvestimos de noche, en todos los sentidos,
bajo la luz de las estrellas.
 
Desarmados, en silencio, y a centímetros de distancia los gritos vienen desde dentro como planetas que estallan. Avanzando sin pausa buscando a dentelladas prender nuevos sueños.

Ya hemos encendido tantos como luces hay en el cielo.
 
Es el motor que nos eleva infatigable.
 
Desde la pequeña ventana de esta nave dibujamos constelaciones sobre el cristal con las yemas de los dedos.
 
Hay tantas posibles nuevas formas uniendo estrellas como maneras de quererse.
Constelaciones o como ver lo mismo en un mar de puntos.

Navegando entre la locura, el caos de luces ya quema sin viajar miles de años.
 
Es momento de abrir los ojos y quedarse ciego, de saltar al vacío y flotar sin respiración, arder por fuera para poder sentir por dentro
 
 
 
 
 
 
 

AQUELLO QUE NO TENDRAS QUE ESCUCHAR



Al principio no te hice caso, ¿recuerdas?
Tuviste que insistirme para llamar mi atención, al menos del modo que pretendías.
Jamás hubiera imaginado que ese sería mi final.

El fin de la persona que siempre fui, aquella que va desnuda por el mundo confiada de que nada puede afectarla, la misma que prefiere ir descalza para sentir cada paso que da. Sin corazas.

Ojalá hubiera podido tener un detector que me avisase del desastre, pero no, me dejé llevar.

Me entregué a ti esa primera vez, a tus besos y tus caricias, pero no, la cosa no quedó ahí, me seguiste buscando y yo seguí dejándome envolver por tus caricias.

Me buscabas y, cuando más cerca me tenías, me alejabas de nuevo.

Un día te mostrabas la persona más dulce y cálida del mundo para pasar a ser de hielo días después, al final no pude soportarlo y dejé que te alejaras sin más.

No tuve fuerza ni valor para decirte todo lo que sentía. Preferí olvidarte.

Cuando regresaste fue como si el tiempo se hubiera detenido mientras no estabas.

Todo lo que pasó durante tu ausencia carecía de importancia.

Una frase bastó para darme cuenta de que mis sentimientos seguían intactos, también sabía que si volvía a caer mi alma estaría perdida para siempre.

Y volví a caer rendida a tus pies, como lo estuve antes.

Sólo que ahora era consciente de que mi persona había perdido la voluntad
y dejado de ser dueña de su vida.

Ahora todo mi ser te pertenecía y sabía que, por más personas que pasasen por mi vida, ninguna podría ocupar tu lugar.

Ahora ya no nos besamos en los labios, nuestras lenguas no se buscan por más que se deseen,
ni siquiera intento mostrar el más mínimo indicio de amor, no sea que ese bloque helado vuelva a interponerse entre nosotros.

A cambio nos dejamos llevar por la pasión, nos abandonamos a nuestros instintos, al deseo más desbordante en donde todo está permitido menos amar



 

16 feb 2016

Tenemos Un Pacto y Mientras yo esté Jamás dejaré que te pasa nada

http://selene-sselenee5.blogspot.com

LECCIONES DE VIDA



Si algo me enseñó la vida es saber reconocer que a lo largo del tiempo las personas van y vienen, constantemente, como en un baile rotativo de parejas.

Que hay que saber diferenciar, que hay que equilibrar con buen acierto a quienes queremos cerca y a quienes vamos a dejar pasar.
No es una ciencia exacta, pero hay cosas que determinantemente se saben.

Durante esto que llamamos vivir chocamos infatigablemente con personas a cada cual más distintas.

Es difícil saber, a priori, cuál de ellas va a dejar una huella imborrable en nuestras vidas,
cual hará más daño que caricias y quien de ellas se dejará pasar sin pena ni gloria.

Indudablemente, nuestros sentimientos también cuentan...
Habrá seres que querremos mantener a nuestro lado, a como dé lugar,
pero la realidad nos dará en la cara y no querrán quedarse.

No hay nadie que no sepa que, lamentablemente, no se puede retener a los que nacieron con alas, salvajes y libres.

Las personas vienen y van; a veces como en un baile de máscaras volvéis a reencontraros,
ya pasado el tiempo, y aunque vuestros ojos mantienen esa esencia que os define caéis en la cuenta de que ya no sois los mismos...

También aprendemos que las personas cambian, que sus experiencias los vuelven diferentes,
que transforman parte de las conductas que los hacían quienes eran para transformarse en perfectos desconocidos con los que ahora apenas nos quedan algunos recuerdos en común.

Ese o esa, que unos años atrás se definía como amigo incondicional, ahora apenas es un extraño.

Una vez aprendido nunca olvidarás que las personas a las que quieres son las que más daño pueden hacerte.

Serán las únicas capaces de enterrarte en vida, como si nunca hubierais sido nada.

Con el tiempo aprendes, a base de golpes, a digerir cada una de las frustraciones que trae consigo cada promesa rota...

Con el tiempo aprendes que cada juramento roto eleva el grado de decepción hacia las personas que te los hicieron...

Con el tiempo, sencillamente, dejas de creer.

Comprendes que el mundo gira a un ritmo ensordecedor y que la única opción que queda a veces es subirse al carro de la prisa...

En ese mismo tiempo también descubrirás que no todo es un ir y venir y que, a veces, eres tú el que deja atrás a determinadas personas que pensabas indispensables.
Esa es la única lección: en la vida nadie es insustituible.



 

CUANDO EL AMOR ES VERDADERO , NO HACEN FALTA PALABRAS



Dicen que a veces sobran las palabras.
En nuestro caso, yo diría que no sobran,
pero tampoco son necesarias.

Nos entendemos con una mirada, con un gesto, con una caída de ojos o un suspiro.

Hemos pasado media vida juntos, conociéndonos.

Hemos tenido que sortear leves amoríos que se han cruzado en nuestro camino.

Ninguno ha impedido que volvamos a encontrarnos.
Ni que te siga por el mundo. O que tú me sigas a mí.

Ahora, los dos somos uno. O, en realidad, más que eso.

Y el futuro brilla delante de nosotros, a nuestro lado, en todas direcciones. No hace falta hablar para eso.
De hecho, rara vez lo hacemos.

No con palabras, porque no nos hacen falta.

Yo soy tuya. Tú eres mío. Somos nosotros.


Y hoy, sin que sirva de precedente, se lo grito al mundo:
“Te quiero”. Es más, “te querré siempre”.

Aunque no te lo recuerde cada día, aunque no te lo diga con esas palabras, aunque a veces tengas que interpretarme más que entenderme.

Te amo y nada podrá separarnos.


 

PABLO ALBORÁN - DESENCUENTRO (en mi casa)

http://selene-sselenee5.blogspot.com

EL RASTRO DE UN PERFUME



la primera vez que tropezamos , de esa manera en la que llamó mi atención.
Inmersa como estaba en mis propias miserias,
fue el relámpago que necesité para despertar de nuevo a la vida, con todas las consecuencias.

Fueron momentos de duda, de tropiezos, de prudencia.

Nunca había sido el consejero de nadie, otros escuchaban mis preocupaciones normalmente.

Tampoco había estado tan próximo a nadie de mi mismo sexo, la gente pasaba por mi vida sin dejar huella, más que las bellas criaturas que creábamos, y no siempre.

Cuando dos personas están predestinadas de alguna manera, no se puede luchar contra esa realidad. Si tiene que suceder, lo hará, aunque suponga romper con todas las normas que creías ciertas.


No fue más que asumir una forma de ser que siempre había estado allí, tapada por múltiples capas de diferentes texturas: seda, cuero, plumas...

Sin embargo, la perfección no existe, los sueños se derrumban como castillos de naipes, son arrastrados por el viento, se rompen y no hay forma de volverlos a su estado natural, etéreo.


Llega el momento del adiós, con amargura, casi con odio... sin escuchar.

Puede que más tarde o más temprano, ese espacio venga a ocuparlo otro alguien, que te llena, que te vuelva a despertar una vez que volviste a morir.

Pero ese otro, no tiene su perfume, ni su sonrisa, ni su ironía...
nadie puede sustituir a tu mi único amor, a quien te convirtió en lo que eres.

Evidentemente esta historia puede pasarle a todo tipo de parejas, pero, cuando esa fue la que movió las piezas de tu ser, no se puede olvidar por mucho que te hayas establecido.


En momentos en los que estás frente al mar, pensando, desearías que al volver de esa lucha con las olas, tu primer amor te rescatase en la orilla.

Cuando no hay nadie en esos instantes al otro lado, solo puedes recrearte en el recuerdo, aunque aún siga doliendo, pero es lo que te hizo fuerte para seguir.


 

Asi fue con esta canción ... Entendí mi destino

s http://selene-sselenee5.blogspot.com

LA VIDA EMPIEZA DE NUEVO .... YO LA ESCRIBO Y LOS DOS LOS SENTIMOS



Era de noche y la luz se despedía oficiosamente tras las montañas mientras en la calle llovía a cantaros.
Llovía tanto que desde nuestro balcón podíamos ver como se le calaba la gente hasta el alma.
Era de noche y la luz se despedía oficiosamente tras las montañas mientras en la calle llovía a cantaros.
 
Llovía tanto que desde nuestro balcón podíamos ver cómo se le calaba a la gente hasta el alma.
Ese siempre fue un don muy tuyo.
 
Ver un alma en cada uno de aquellos que pasaban con más pena que gloria. Yo me contagiaba de ti, y de pronto había un alma en cada cuerpo, y un cuerpo era más que un cuerpo.

Era de noche y la luz ya se había perdido tras las montañas.
Aún llovía y el límite de la media noche se había cruzado ampliamente mientras nosotros discutíamos sobre música, amor, vicios y anécdotas.
La chimenea chisporroteaba cálida cerca de nosotros.
 
Nos divertíamos, nos reíamos y nos desnudábamos mientras sonaba una antigua canción 

La noche seguía volviéndose adulta. La madrugada ya se precipitaba hacia el amanecer de un nuevo día. Y allí estábamos nosotros.
Tú querías salir a la calle —ahora vacía— a calarnos hasta el alma y mirarnos en silencio, roto por el golpear de cada gota de agua.
 
Cada gota sobre tu pelo se volvía un fuego, y cada gota sobre tu piel un poema.
Allí me enseñaste a escuchar el corazón y aprendí a disfrutar de la lluvia más allá del refugio del calor de una fogata.

Y eso es la vida. La vida es un momento, un instante, un lugar en el iris de la persona que tienes delante.

Eso es la vida.
Un cabello de fuego y un refugio en tus manos.
La felicidad.
 
 
 

INEVITABLE




Guardado entre las páginas de un libro.
No puse fecha a su lado porque no es necesario garabatear unos números en un papel,
se quedaron a fuego en mi memoria los dígitos de aquel día.
Un simple gesto y algo surgió, como una chispa invisible, como un tintineo inaudible.

Ya he perdido la cuenta de cuántos como ese tengo celosamente conservados en distintos lugares de mi casa. Cada uno es un motivo, un instante vivido, un detalle que me abre el alma desgarrando mis sentidos porque leo en ellos como si fueran el texto más bonito del universo.

Ese texto escrito con vilanos algodonosos desvela no sólo tus sentimientos sino también tu historia, extensa y densa.

Es una historia donde mi capítulo preferido se escribe ahora, el protagonista sonríe cada día, se considera feliz y me culpa de esa dicha.

No sé cuántos  más guardaré a lo largo de mi vida, pero sí sé que cada vez que me miras,
florece un campo lleno de ellos en mitad de mi corazón.

Me divierte pensar que cuando leas esto te reirás, y yo sólo susurraré "¿y qué?"
mientras te como a besos. Es inevitable. Ambas cosas.

Gracias por eso, por todo lo que ha de venir y por más.



NOS PUDIERON LOS SILENCIOS



Fue la despedida, pero no fue brusca. Fue un adiós lento, paulatino, hasta que un día, al despertarnos, ya no quedaron más palabras, ya no hubo más besos.

El que hasta entonces era nuestro mundo, de repente, se tornó vacío y sin sentido.

Nos culpamos el uno al otro de nuestra mutua desidia.


Nos culpamos de la falta de interés, de la rutina, de los silencios, de la apatía.
Perdimos el tiempo lanzándonos acusaciones, buscando porqués, sin saber que con ello perdíamos la última oportunidad que quizá nos quedaba.

Nos pudo el orgullo. Nos pudieron los silencios tercos; esa sensación de querer y no poder;

el miedo a acercarnos, porque sentíamos que ya estábamos fuera de lugar y de tiempo.

Tiempo. Tiempo perdido cada uno de los segundos que desde entonces pasé culpándome, culpándote, dándole vueltas a por qué ya no estaba contigo.

Fue el silencio. Ese maldito silencio nacido del miedo a sufrir.


Ese que me atenazaba el alma y que impidió que te dijese lo que de verdad sentía en todos y cada uno de aquellos momentos en los que tú esperabas, en vano, una señal.

Ese silencio que se aferraba a mi garganta impidiéndome gritar a los cuatro vientos que sí, que sentía, que te amaba, que para mí la historia no estaba acabada...

Fue el silencio. Ese maldito silencio nacido del orgullo.


Ese que se aferraba a tus dedos cada vez que sentían la tentación de deslizarse por el teclado para escribirme o comenzaban a marcar mi número con la esperanza de escuchar mi voz.

Ese silencio que encarceló tu alma, antes libre, impidiéndote confesarme abiertamente que sí, que sentías, que me amabas, que para ti la historia no estaba acabada...

Fue el silencio el que acabó con nuestra historia, pero el silencio no llegó solo.

Fuimos nosotros quienes lo trajimos a nuestras vidas, quienes lo invitamos a dormir entre los dos, cada noche, en nuestra cama.

Fuimos los culpables, en igual grado. Nos rendimos al miedo, al orgullo, abandonamos la lucha... Callamos. Callamos porque era más sencillo que arriesgar.

Callamos porque en el fondo, quizá nunca estuvimos preparados para darnos, para amar...

Acallamos a nuestros corazones, les pusimos una coraza y... nos pudo el silencio.



 

ACOTANDO LA INVISIBLE



Nos conocimos de día pero nos desvestimos de noche, en todos los sentidos, bajo la luz de las estrellas. Desarmados, en silencio, y a centímetros de distancia los gritos vienen desde dentro como planetas que estallan.

Avanzando sin pausa buscando a dentelladas prender nuevos sueños.

Ya hemos encendido tantos como luces hay en el cielo.

Es el motor que nos eleva infatigable.

Desde la pequeña ventana de esta nave dibujamos constelaciones sobre el cristal con las yemas de los dedos.

Hay tantas posibles nuevas formas uniendo estrellas como maneras de quererse.

Constelaciones o como ver lo mismo en un mar de puntos.

Navegando entre la locura, el caos de luces ya quema sin viajar miles de años.
Es momento de abrir los ojos y quedarse ciego, de saltar al vacío y flotar sin respiración, arder por fuera para poder sentir por dentro.

4 ene 2016

ERES PARTE DE MI VIDA




No hay duda alguna de que la vida a lo largo de su estadía nos regala una infinidad de momentos diferentes.

Cada uno de ellos con sus características muy únicas y algunas de ellas muy difíciles de materializar en palabras.

Hoy dejo a un lado la rutina, y escojo cuidadosamente uno de esos momentos para intentar comprender y expresar en papel su significado.

Este momento seleccionado, forma parte de “los reencuentros”.

Como todo en la vida, siempre hay un punto de partida, de inicio, de salida donde comienza a escribirse una nueva etapa...

En este caso el reencuentro nace cuando los ojos vuelven a cruzar en su camino un rostro familiar, que puede ser descifrado rápidamente o tomarse su tiempo para hacerlo.

Cuando el rostro refleja en el aire una silueta de alegría o tristeza,

dependiendo lo que ese reencuentro haya significado en el pasado.

Cuando la pregunta ¿será posible? no deja de ocupar completamente los pensamientos.

Generalmente cuando un reencuentro importante, significativo, aparece en nuestras vidas,

el tiempo previamente se ha encargado de escribir historias distintas en cada una de esas personas.

Caminos que ya no son tan compatibles como antes o al menos, que dificultan lo que hace un tiempo atrás los había cruzado en un mismo recorrido.

De todas las combinaciones, seleccionaré la más intensa, la más extraña, la más difícil de dominar y entender.

Cuando el reencuentro se da entre dos personas que antes, solían divertirse juntos, donde el tiempo se hacía corto y donde los sentimientos jugaba un papel realmente interesante.


¿Qué sucede cuando esas mismas personas que la vida en el pasado dividió sus caminos, sin imaginar que no sería para siempre,

se vuelven a encontrar con el paso del tiempo?

Cuando con realidades tan distintas esas miradas vuelven a chocar en algún bar, en alguna plaza,
o en cualquier desconocido lugar.

Cuando la casualidad parece la culpable pero la posibilidad de que alguno haya forzado ese momento tan especial
también se respira en el aire.

Cuando de repente a nuestros cuerpos regresan las mismas sensaciones que hace tanto tiempo estaban olvidadas en la rutina...

Es ese reencuentro, imposible resumirlo en simples palabras,
cuando la posibilidad de corregir decisiones fáciles tomadas en el pasado,
nos brinda una segunda oportunidad para cambiarlo todo.

Sin importar cuantos grados haya que girar, obedeciendo exclusivamente nuestros instintos.

Ese momento tan especial, puede estar a tan solo unas cuadras de distancia,

o la vuelta de la esquina, siempre que los bonitos recuerdos se mantengan intactos con el paso del tiempo.
La oportunidad no es más que una puerta sin seguridad, que espera ser abierta en cualquier instante..




Viva la vida|Coldplay|interpreta-David Garret

http://selene-sselenee5.blogspot.com