Goodbay

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6 jul 2011

..El ..

...aburrimiento extiende el tiempo cual si fuese una goma elástica haciendo de la espera algo insoportable para mí. En ocasiones pienso que mi extrema puntualidad es un gran defecto, pero aún así permanezco sentado a la espera de poder ver su rostro entrar por la puerta.

Aquí sentado, recuerdo perfectamente aquellos tiempos en los que preguntaba dudoso, o en los que amablemente le pedía una aclaración sólo para contemplar con la intensidad de un sordomudo el movimiento de sus labios sin oír respuesta; aquellos tiempos en los que si fingía un tropiezo, no era más que para reclamar su mano y unirme a ella con más fuerza de lo imprescindible; aquellos tiempos en lo que todo se reducía a encontrar una ocasión en la que sentir su cuerpo confundido con el mío. Aquellos tiempos, aquellos tiempos que aún perduran.

*Ruido*

Me asusto. Miro a mi alrededor en busca del origen de aquel ruido. Mi cuerpo se excita sólo de pensar que podría haber sido ella, pero pronto me desilusiono al ver que se trata de una ventana mal cerrada, una ventana golpeada por el mismo viento que a ratos azota contra mi cara. ¡Mierda!

El brillo del sol entra fuerte por la ventana. Entonces me doy cuenta de que todo es luz y yo en cambio permanezco a oscuras, ciego ante la idea de que todo lo que diría a partir de este momento no serviría para nada porque aquí estaré solo, ahorcado en una insatisfacción permanente mientras peleo contra el enemigo que todos llevamos dentro, el miedo. El mismo que me hace sentir muerto, carente de la valentía suficiente como para levantarme a cerrar la ventana que constantemente me asusta.

Me acurruco levemente y abrazando mis rodillas continúo esperando ansioso su llegada.