Goodbay

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14 jul 2011

cuéntame un cuento que no sepa ..

A Calíope le gustan mis cuentos para dormir. Esos en los que las princesas se escapan voluntarias a la gruta del dragón y le dan calabazas a príncipes que, sin conocerlas, creen que pueden salvarlas. Le gustan los cuentos en que las mujeres poderosas e inteligentes no son brujas, sino magas. Esos en los que las hadas no se enamoran de un niñato como Peter Pan y eligen escaparse con Garfio. Mis cuentos, como los de cualquier madre, acaban con protagonistas alegres que sólo conocen los días de vino y perdices.

Calíope, medio dormida, siempre pregunta, ¿y después, mamá?
Y yo callo, para no responderle aún que el único secreto de las historias felices es saber dónde poner la palabra fin.


Sigamos defendiendo la alegría, de las ausencias transitorias y de las definitivas.